¡Buenas tardes a todos! Haciendo la seguidilla de las entregas principales de la saga Pokémon, hoy es el turno de Oro y Plata, que vieron la luz a mediados del 2000 y eran la continuación de la historia presentada unos años antes en las entregas Azul, Rojo y principalmente Amarillo (detalle que explicaremos más adelante). El éxito que representó la primera generación disparó las alarmas de la necesidad de una nueva entrega pero totalmente fresca (y ya no una nueva edición de lo que habíamos jugado, como era el caso de Amarillo). Lo más interesante resultó ser el concepto de una secuela que podía existir sin la necesidad de haber jugado el título anterior, pero que obviamente si ya la habíamos jugado, nos presentaría una experiencia mucho más rica. Vamos allá.

¿El pibe ahora lleva la gorra para atrás? ¿Necesitábamos esta secuela? Y otras preguntas…

La historia se desarrolla tres años después de la primera generación. Si es la primera vez que jugamos se nos presentará un texto introductorio donde despertamos al Profesor Oak, quien nos resume todo el choclo de qué función cumplen los pokémon en el mundo. Ahora bien, si no es la primera vez que jugamos, nos va a sorprender que se nos pregunta qué día y hora es. Esta función de un reloj interno se estrenó acá y fue uno de los tantos agregados que modificaba la experiencia de juego mejorando la calidad del mismo. En breve vamos a llegar a eso y demás mejoras.

En la historia ocupamos el lugar de Gold, un joven que vive en New Bark Town junto a su madre y aspira a conseguir su primer pokémon para recorrer la región donde vive (y que aún no conocemos) llamada Johto. El parentesco con Red es evidente, además de la paleta de colores y la similitud de sprites, éste lleva una gorra pero hacia atrás.

Toda la vida Cyndaquil. No sé vos…

Tras salir de nuestra habitación (el inicio de todas éstas aventuras), nuestra madre nos da un pequeño aparato llamado PokeGear, que hace las veces de teléfono, mapa, agenda y radio (opciones que en la primer entrega casi ni soñábamos). Tras ir al laboratorio de la eminecia de esa región, el Profesor Elm, se nos da a elegir un pokémon inicial de los tres disponibles: Chikorita (planta), Totodile (agua) y Cyndaquil (fuego).

La idea es sencilla. Nos toca recorrer la ruta hasta llegar a la casa del Sr. Pokémon, quien está reunido con el Profesor Oak y recibir un huevo pokémon (otro elemento nuevo del que nos explayaremos en breve). Todo marcha excelente hasta que recibimos la terrible noticia de que un joven sospechoso ha robado uno de los pokémon del Profesor Elm. Para peor, en nuestro regreso lo debemos enfrentar y derrotar. Al llegar a nuestro pueblo informamos a la policía que se trata de Silver (quien hará las veces de rival nuestro). Tras superar este momento, Elm nos pide que nos quedemos con el pokémon que hemos elegido y, tras un breve turorial básico de juego, somos libres… en cierta medida. Podremos recorrer la nueva región y además atrapar las 100 nuevas especies autóctonas que no pudimos conocer en las entregas anteriores y que se suman a la pokedex.

La historia es una secuela excelente. Entre varias cosas que ya veremos vamos a descubrir que en estos tres años sucedidos tras la derrota del Equipo Rocket a manos de un joven de Kanto (nosotros en el juego anterior), la organización criminal ha quedado diezmada y el Jefe está desaparecido. Entre los planes desesperados del Equipo Rocket de dar con el Jefe, los súbditos realizarán diferentes medidas terroristas para cumplir su plan, desde cortar las colas de los Slowpoke de la cueva, alterar la frecuencia de radio para que los Magikarp del Lago de la Furia evolucionen agresivamente en Gyarados, hasta sabotear las comunicaciones para ampliar la señal y lograr que Giovanni pueda responder el pedido de auxilio. A su vez nos enteraremos de detalles más oscuros, como que nuestro rival Silver es nada menos que el hijo del Jefe Rocket.

El juego además nos presenta una chance única. Podemos regresar a Kanto tres años después de haber estado ahí por última vez. Podemos seguir los pasos de Red y enfrentar nuevamente a los Líderes de Gimnasio y Alto Mando que en su momento fueron el mayor desafío. Pero el misterio más grande es dar con el paradero de aquel niño que derrotó al Equipo Rocket y saber dónde está, pues muchos afirman que se exilió al punto más alto de alguna montaña. ¿Sirve esto para justificar que es una secuela? Sí y no.

Donphan y Skarmory fueron los culpables de mi amor por Plata. Eso y Lugia.

Porque en éstos tres años Kanto ha cambiado mucho. Algunos Líderes de Gimnasio ya no ocupan su puesto. Algunos lugares que recorremos han sufrido un cambio y para colmo, algunos Legendarios que habíamos atrapado en las entregas de la primer generación ya no se encuentran disponibles. Con esto se nos plantea un desafío  más: ¿Cómo carajo llenamos la Pokédex si no podemos atrapar a los 251? Bueno, en cierta medida el juego mantiene la exclusividad de ciertos ejemplares en comparación con la otra entrega (así como vimos en la nota de Rojo, Azul y Amarillo) donde será necesario tener la otra entrega (o un amigo que acepte intercambiarnos los faltantes). Pero aún así, vamos a analizar sobre esos que no podremos encontrar en el siguiente punto.

Explotando las capacidades de la consola y el cartucho

En esta ocasión, el juego explotaba con creces la paleta de colores de la consola, dándonos una excelente presentación de los escenarios y los personajes, dejando atrás las paletas azuladas, rojizas y mixtas que habíamos conocido antes. La música ya no resultaba tan cortante al oído, las melodías eran mucho más armónicas y encajaban perfectamente con el lugar que estuviéramos caminando. Desde una cueva hasta un templo, nos dejábamos envolver y rápidamente estábamos dentro del juego. El juego además hacía gala de nuevas funciones que presentarían un cambio terrible en el juego. Se instaló el sistema de diversidad sexual en los pokémon siendo ahora, salvo contados casos, divididos entre machos y hembras (cosa que en la primera generación sólo pudimos ver en los Nidoran). Esta función permitía dar con otro elemento nuevo llamado Crianza, donde tras dejar en la guardería uno de cada sexo, recibiríamos la noticia de que ambos habían puesto un huevo donde podíamos, entre tantas cosas, recibir un pokémon variocolor. ¿Qué es eso? Una variante de colores de un mismo pokémon (por ejemplo: si Gyarados es azul, su versión variocolor o shiny es roja). Imaginen eso para los 251 pokémon conocidos hasta el momento.

Pero volviendo al tema, ¿qué pasaba con esas criaturas que habían quedado en nuestro cartucho anterior y ahora no podíamos encontrar? El juego permitía una conexión entre ambas generaciones, nuevamente a través del cable link, en una función llamada Máquina del Tiempo. A través de ésta (y siempre respetando que había excepciones como mandar pokémon o ataques nuevos a la generación anterior) nos permitíamos completar la pokédex de Johto, con los Legendarios e Inicales de Kanto. Sin duda, un gol de media cancha.

¡Mirá esas luces prendidas, chabón!

Las novedades no terminaban ahí. El sistema ahora disponía de un reloj que podíamos configurar acorde a la hora en que jugáramos, permitiendo disfrutar del día o la noche y teniendo una paleta de colores para ambos casos. Durante el día el juego era normal, pero durante la noche todo se oscurecía y las luces de las casas se prendían.

Esto no era solamente algo estético, había pokémon que sólo aparecían e incluso evolucionaban dependiendo del horario en el que jugáramos. A ésta función se le agregaron los días de la semana, función que principalmente tenía peso en algunas tiendas donde los vendedores ofrecían sus productos dependiendo del día que fuera. Por último, el Pokegear (ese aparato que llevábamos como reloj) incluía además un sistema de radio y teléfono. Mientras que la radio nos permitía sintonizar programas y estaciones que servían de guía y a modo de premios al azar para recibir objetos exclusivos, la función teléfono nos permitía estar en constante contacto con nuestra madre, profesores y hasta entrenadores, ya sin ser necesario viajar hasta un lugar. Esto permitía también que, tras cierto tiempo, entrenadores ya derrotados pudieran contactarnos para pelear nuevamente, función que conoceríamos más adelante gracias al VS Seeker.

Otro cambio significativo fue la introducción de dos nuevos tipos de pokémon: Acero y Siniestro. Esto modificaba el esquema de debilidades y permitía que Steelix, Skarmory, Umbreon y Sneasel, entre otros, tuvieran mayor participación en los combates. Los pokémon ahora podían sufrir una enfermedad llamada Pokérus, un virus que beneficiaba al portador y era rápidamente contagioso mejorando los EVs y características de combate.

Acorde al Bonguri que lleváramos, y tras esperar 24hs, Kurt nos preparaba una pokebola especial con distintas características relacionadas al pokémon que quisiéramos atrapar.

En el apartado técnico, a las pokebolas que conocíamos se les agregaron nuevos tipos que no podían ser compradas pero que se recibían de parte de Kurt, un artesano, siempre que le llevaras algún Apricorn o Bonguri del color necesario: Rapidball si es blanco, Levelball si es rojo, Lureball si es azul, Heavyball si es negro, Loveball si es rosa, Friendball si es verde y Moonball si es amarillo. Además, ahora podíamos saber cuánto faltaba para que nuestros pokémon subieran de nivel gracias a una pequeña barra azul visible en combate. Por último, la mochila recibió una importante modificación: los objetos ahora se distribuían en distintos bolsillos permitiendo que accediéramos más rápido a ellos.

Lo que pasó en el DayCare, quedó en el DayCare…

Continuando con el asunto que dejamos más arriba sobre los huevos pokémon, ahora se incluyó un sistema de crianza distinto al de la primera generación. En la guardería ya no dejábamos solamente un pokémon para que subiera de nivel sino que podíamos dejar dos.

Y si por esas casualidades dejábamos un macho y una hembra de la misma especie (dado que ahora a casi todos se les podía asignar un sexo), recibiríamos la grata sorpresa de que Cupido había pasado volando y ambas criaturas… ¡habían tenido un huevo! ¿UN HUEVO? ¿Y SI DEJÉ DOS GROWLITHE QUE SON PERROS Y ME DICEN QUE PUSIERON UN HUEVO ME SALE UN PERRO DEL HUEVO? Capo, media pila. Es un juego, y creeme que hay cosas más raras en éste mundo. Por ejemplo: ¿alguien sabe cómo dan a luz los tiburones? ¿No? Bueno, SEGURO jamás se lo preguntaron así que métanse en Google y busquen, acá los espero.

Pika chu pi ka chu pikapika!

El que un pokémon saliera del huevo nos abría un abanico de posibles variaciones (entre ellas que saliera Shiny) o incluso que pudiéramos dar con una preevolución, es decir, un pokémon bebé. ¿PERO CÓMO UN POKÉMON BEBÉ SI TODOS SALEN DE LOS HUE… ¡PAF! Los pokémon bebé o preevoluciones fueron nuevos conceptos que venían a dar una etapa previa a pokémon que ya conocíamos. Así, Pichu era la etapa previa de Pikachu, Magby evolucionaba en Magmar, Elekid en Electabuzz, Smochumm con Jinxy la perra seguía y seguía...

El juego cosechó un nivel de ventas increíble y recibió puntajes elevados en distintas revistas especializadas. La secuela definitivamente se había adaptado bien, presentaba herramientas que facilitaban el juego y además le agregaban un gusto especial. Pero la llegada de una nueva consola portátil de Nintendo se dibujaba en el horizonte, y el cartucho y la Gameboy Color aún podían exprimirse un poco más (exprime cada –centavo- byte). Por eso, y repitiendo el –afano- furor de la edición Amarillo, se presentó en 2001…

Pokémon Cristal: de nuevo las ediciones exclusivas.

Las mejoras que presentó Cristal sin duda sentaron las bases de las entregas futuras (¡”Sentaron las bases” tiré! Chau, soné re inteligente seguro).

A diferencia de lo que se creyó cuando se anunciaba una nueva entrega, la misma no sería una variante relacionada a la serie televisiva. En éste caso seguíamos en el lugar de Gold. Pero la trama variaba levemente presentando más mejoras gráficas o zonas por explorar que una historia distinta. En la portada ya no teníamos un tercer Legendario (como se vería a partir de la tercer generación) ni un Inicial (como fue con Pikachu). Acá contábamos con Suicune, un perro Legendario que hacía las veces de Legendario exclusivo, pero con una diferencia: en las entregas anteriores, él junto a los otros dos perros (Raikou tipo eléctrico y Entei tipo fuego) podían ser capturados. Eso sí, con mayor esfuerzo pero en un arco exclusivo.

Si quizás la idea de un Legendario que ya podíamos atrapar antes no resultaba muy llamativa, el juego nos dió un nuevo misterio a resolver (que se dejaba ver en la presentación): las Ruinas Alfa y los Unown, unas criaturas con 26 formas posibles donde cada una representa una letra del abecedario. En este caso podemos sacar nuestro lado Indiana Jones y recorrer templos antiguos con rompecabezas cuyas formas asemejan pokémon ya extintos. Tras cumplir distintos requisitos encontraremos mensajes escritos por ellos mismos. Además, desbloqueamos una tarea secundaria: completar la Pokedex Unown, objetivo que no nos dará ninguna recompensa útil más que la posibilidad de imprimir el abecedario a través de la Gameboy Printer (si es que la teníamos, pero a ver… nacimos acá en Argentina. Esas cosas jamás llegaban). Finalmente la radio tomaba en éste caso un peso significativo. Pese a que no pudiéramos verlos al principio, los Unown se comunicaban a través de onda y la radio nos permitía escucharlos hablando (trivialidades como la inflación del pokepeso, el índice de delincuencia del Equipo Rocket, entre otras).

El diseño sería cambiado en el Remake de 2009.

El juego sumaba por primera vez la posibilidad de elegir a una entrenadora, cuyo nombre era Cristal, que contaba con su respectivo sprite y miniatura. De ésta manera se apuntaba a una inclusión de las chicas que quisieran sumarse a la franquicia y hacerlo con un personaje que las representara. Ésta función se mantendría en las siguientes entregas de la saga, permitiendo más adelante la customización de ambos personajes en cuanto a ropa en un comienzo, y finalmente en otros rasgos como piel, cabello, ojos y gestos.

Una de las mejoras que se pudo ver y llamó la atención de todos fue que los sprites ahora ya no eran estáticos. Tanto al salir de la pokebola como cuando los revisábamos en el equipo, éstos tenían una pequeña animación que duraba los primeros segundos (movían la cabeza, los brazos, piernas o cola). La función era meramente gráfica y volvió a repetirse en la tercer generación pero únicamente en la edición Esmeralda. Posteriormente con el salto de la Gameboy Advance a la Nintendo DS se retomaría la idea.

El juego incluyó, entre otras áreas, un nuevo desafío que no sumaba a la historia pero que agregaba horas de juego: la Torre Batalla. El mismo es un edificio donde podremos enfrentar a distintos entrenadores eligiendo diferentes modos de combate. El mismo fue el inicio de una etapa nueva en la franquicia. Sí, estoy hablando del juego competitivo. Ya no era simplemente Terremoto todos los turnos sino que nos pedía usar la cabeza y armar estrategias varias para salir victoriosos. La función de Torre Batalla se repetiría nuevamente en las siguientes entregas, recibiendo en ésta entrega objetos para mejorar los EV de tus pokémon.

Todo esto tuvo un precio a pagar, y es que si bien las entregas Oro y Plata pudieron ser jugadas (pero no tan disfrutadas) en Gameboy corriente, Cristal obligatoriamente funcionaba en la versión Color de la consola.

¿Heartgold y Soulsilver?

Al igual que en el caso de la primer generación, primeramente con Rojo Fuego y Verde Hoja y con Let´s go Eevee/Pikachu luego, Johto contó con un remake en el año 2010. El mismo fue colocado en la cuarta generación, pese a que si bien no estaba ambientado en las entregas Diamante/Perla/Platino, compartía el motor gráfico y la consola del momento: la Nintendo DS. El motivo por el cual éste título no salió en Gameboy Advance resulta comprensible. Ésta consola tenía ya varios títulos principales (los remakes de Kanto y la tercer generación en sí: Rubí, Zafiro y Esmeralda) y no vería la luz hasta pasada la cuarta generación a estrenar.

Nadie se resiste a tus encantos, mi amado HGSS

En estos remakes repetimos la historia de Gold y su deseo de cruzar Johto con la ayuda del Profesor Elm. El Equipo Rocket mantiene el plan de vender colas de Slowpoke, evolucionar pokémon y contactar al desaparecido Jefe con el fin de continuar operando como banda criminal. Nos volveremos a topar con Silver y recorreremos Kanto nuevamente. En resumen, lo mismo de antes. O tal vez no.

Dado que no hubo remake de Pokémon Cristal, todo el arco histórico ahora se repite en ambas entregas sin necesidad de una tercera. Eso nos permite disfrutar esa historia en un mismo cartucho. La entrenadora femenina ahora tiene un rediseño y otro nombre, Lyra, quien además es la hija del Profesor Elm. Pero más allá de obvias mejoras o cambios estéticos que pudiera haber tras un período de 10 años entre el juego y su remake, el mismo entregó dos funciones increíbles que catapultaron la venta del juego hasta convertirse en uno de los mayores éxitos de la marca.

¡No pares, sigue Cynda!

En primer parte se agregó el Pokémon Acompañante, una función que solo probamos en Pokemon Yellow, donde nos acompaña fuera de nuestra Pokeball uno de los 493 Pokémon que tengamos en nuestro equipo. Sí, 493. Tanto si quisiéramos a Cyndaquil, como a Gengar, como incluso a Diglet, el juego le permitía a éste salir de la pokebola e interactuar constantemente con nosotros. Si bien ésta función se repitió anterior y posteriormente en casos muy pero muy escasos, ésta era la primera vez que nuestra criatura favorita nos podía seguir por las rutas.

A medio camino entre un Personal Trainer y un Tamagotchi.

La segunda parte fue un pequeño dispositivo llamado PokeWalker. El mismo, que se conectaba de manera inalámbrica a la consola, permitía transferir al aparatito un pokémon que tuviéramos con el fin de convertirlo en una mascota virtual. Eso no es lo único, dado que además, mientras más caminábamos con el Pokewalker en nuestro bolsillo y un pokémon en él, desbloquearíamos nuevos objetos, pokémon y hasta objetos, pero principalmente ayudando a subir de nivel a nuestro compañero.

Pokémon HeartGold y SoulSilver fueron, junto con los remakes de tercera generación, de aquellas entregas con una historia que ya habíamos visto, pero que nos permitía disfrutar de ella como si fuera totalmente nueva.

Rompiéndonos los cuernos con Celebi

Al igual que con Mew en la primer generación, Johto nos presentaba un pokémon exótico que  no aparecía de manera salvaje y que volvería a ser foco de cuanto rumor pudiera decirse. En éste caso la víctima era Celebi, un pokémon tipo planta y guardián del encinar. El rumor era delicioso en todas sus variantes, desde que debíamos usar un mechero para incendiar el bosque hasta vincularlo con el Equipo Rocket. Y es que las piezas por separado encajaban. Celebi era un guardián de los bosques y viajero del tiempo, y en el encinar había un pequeño santuario. Las piezas calzaban, de no ser porque no tenía relación alguna.

Lo que soñamos de pibes para poder ver esto. Casi lo mismo que Mew pero en color verde.

Celebi tuvo su forma “ilegal” de ser capturado mediante un glitch llamado Huevo Celebi. No obstante, su distribución en el mercado japonés es la que nos compete en este momento. Al parecer, en la presentación del juego Cristal, los jugadores podían acceder a un objeto llamado GSBall, una pokebola dorada con las letras GS grabadas. Este objeto de evento lo recibíamos a través del Centro Pokémon mediante el Pokémon Mobile System GB, un servicio pago que permitía conectar la consola y el juego a un teléfono celular con el fin de combatir e intercambiar, y que existió hasta 2002. El tema es que mediante éste proceso adquiríamos el objeto que debíamos llevar a Kurt, el creador de Pokeballs. Tras un análisis de la misma, el Enciar se alborotaba y, colocando la GSBall en el santuario, un Celebi nivel 30 aparecía frente a nosotros. Japón una vez más rompiendo nuestras ilusiones.

En las siguientes entregas Celebi no sería tan complejo.

Curiosidades:

Dado que hablamos de una secuela ambientada 3 años después, hay variedades significativas en los escenarios (algunos puzzles como el gimnasio de Lt. Surge o Calle Victoria fueron resueltos). Los pokémon Legendarios ya no se encuentran libres. Mientras el volcán de Isla Canela destruyó la isla, la Cueva Celeste (donde residía Mewtwo) sufrió un derrumbe.  Otras zonas inaccesibles ahora son la Zona Safari, Silph S.A. y el museo de Ciudad Plateada.

Justo por este motivo, es la única entrega de Pokémon donde podemos acceder a dos regiones (la actual y la correspondiente a Kanto).

GAME FREAK (empresa desarrolladora de  las entregas) había decidido que ésta fuera la conclusión de la historia y así finalizar con la franquicia tras esto. De ésta manera se lograba volcar a un cartucho las ideas que habían quedado pendientes en las entregas previas y cerrar la historia de Red y el Equipo Rocket de una vez.

Aún así, la entrega que pudimos conocer no fue la original. Existió una beta (que fue develada hace poco tiempo) donde encontrábamos diseños muy relacionados a los primeros 150 pokémon (incluyendo pre evoluciones, evoluciones y otros que se conectaban directamente).

Esta demo que se consideraba perdida tuvo su momento de fama en la SpaceWorld 1997, un evento temático de Nintendo donde se presentaban betas de distintas consolas y juegos, que abarcó del 21 al 23 de noviembre del mismo año. En ésta ocasión (y en pleno auge de la franquicia) el evento estuvo ambientado con la temática Pokémon siendo la atracción el estreno del Pokemon Snap y Pokémon Stadium. La SpaceWorld duraría hasta 2001.

Extrañamente la segunda generación no contó con fósiles para revivir como en Kanto. Por suerte, la idea fue recuperada en la siguiente generación.

Same no tan same, pero same al fin.

El escenario de la pantalla de título de ambas entregas (a excepción del título en sí, la sombra de Lugia bajo el mar y la de Ho oh en los cielos) es exactamente igual sólo que pintado de otro color.

Sacando el glitch correspondiente a Celebi (donde podíamos dar con él fuera del evento que lo activaba), la mayoría de los mismos suelen ser demasiado técnicos y afectan solamente a objetos y efectos de ataques u objetos (y no la posibilidad de pelear contra personajes ocultos). En cuanto a Celebi, él mismo podía ser capturado con mayor facilidad en las entregas virtuales para Nintendo 3DS.

Debido a un problema de configuración en algunos idiomas, los entrenadores en Pokémon Cristal son presentados primeramente por su nombre y luego por su tipo de entrenador (en Oro y Plata leemos Joven Chano, y en Cristal, Chano Joven).

Mediante una función llamada Cápsula del tiempo podíamos recibir pokémon de la primer generación a nuestro cartucho. Las limitaciones de estos intercambios residían en que no podíamos enviar los de nueva generación, o bien aquellos que tenían ataques nuevos que antes no existían.

A diferencia de las 140.000 unidades vendidas de Pokémon Rojo y Verde en sus primeros días en las tiendas, Oro y Plata cosecharon en su debut 1.425.000 copias el 21 de Noviembre de 1999. El total ascendería a 6 millones en los primeros días. La edición Cristal logró casi los 2 millones en su estreno.

La prensa tuvo una recepción increíblemente favorable de éste título, considerándolo a lo largo de los años como una de las mejores entregas de la marca.

Al igual que en la primer generación, el juego contó con un remake que vio la luz en 2009, y que tuvo dos versiones: HeartGold y SoulSilver. Al día de hoy ambas se consideran la entrega mejor vendida y más exitosa de todas las de la franquicia. El juego tuvo además su entrega original a través de la Nintendo E shop con un título adaptado para la jugabilidad en 3DS, donde Celebi era posible de capturar.

En resumen:

En lo personal, el primer título que jugué en una gameboy física de Pokémon fue Plata. Incluso antes que el mismo Blue (que ya conocía a través de roms y emuladores). No puedo negar que el salto que se presentaba monocromáticamente a una paleta de colores con ciclo de día y noche hacía muy difícil soltar la consola (salvo cuando las pilas comenzaban a apagarse y peligraba nuestra partida). Oro y Plata fueron una secuela totalmente necesaria, única, llena de detalles que podían servir como un primer título para jugadores novatos, como una continuación para aquellos que habían conocido la historia de Red en Kanto. El juego no hacía agua por ningún lado, cerraba todo el ciclo de manera perfecta y en lo personal no hizo más que envejecer de manera genial (al día de hoy tiene ese no se qué de juego retro pero con aspectos que muchos de su misma categoría en el día de hoy no tienen).

Pokémon la hizo bien y mal al mismo tiempo. Bien porque logró dar al jugador algo que ya conocía pero que a su vez era nuevo. Y mal porque quiso cerrar una etapa, una franquicia y en cambio sólo avivó las brasas para generar una marca que se sustentaría 20 años más.

LO MÁS: Las mejoras sonoras, gráficas y técnicas. / El ciclo día y noche. / Una historia que puede jugarse la primera vez como hacer de secuela para aquellos que conocen la anterior. / Los huevos que hasta antes de ese momento no existían. / Inclusión de tipo Siniestro y Metal. / Las variantes Shiny de cada pokémon existente. /  Dos regiones en un mismo cartucho.

LO MENOS: El cambio de batería interna del cartucho hacía que las partidas grabadas duraran menos tiempo que en la primer generación. / El hecho de una entrega final nuevamente como lo fue Cristal resultó poco llamativa en Occidente, donde las mejoras y el nuevo arco no parecía justificarse.

¡Gracias a todos!